domingo, 25 de mayo de 2008

Metafísica 4 en 1 (Vol.1) / Conny Méndez / Arkano Books


Este libro está publicado en dos formatos, uno grande y uno más pequeño o de bolsillo que es el que yo tengo y que me encanta porque cabe en cualquier parte y lo puedes llevar contigo allá donde vayas. Más que un libro es una pequeña "biblia", un libro de cabecera, un tesoro de papel. Es un librito muy curioso. Es un librito lleno de luz, amor y sabias "palabras de a centavo".

Es el típico libro que evoluciona contigo. Lo puedes leer mil veces y seguir descubriendo nueva información con cada lectura. Es un libro mágico, con vida propia. Su autora, Conny Méndez vive en él. Al leer sus lineas, puedes escuchar su dulce voz, que con tono cálido y el gran sentido del humor de alguien que sabe mucho, te transmite toda su sabiduría como si fueras un niño de cinco años para que te quede todo clarito. Leer este libro fue una de las experiencias más alucinantes de mi vida. Era un carcajada tras otra, la risa de lo obvio, la alegría del que busca y encuentra, las respuestas a las preguntas de tu vida, las de tu infancia, las de siempre.

La metafísica de Conny es Metafísica Cristiana. Es una reconciliación con Jesucristo y su mensaje, una vuelta a las verdaderas enseñanzas de Jesús, muy recomendable para todas aquellas personas que se alejaron de él por culpa de la Iglesia Católica. Es en realidad una bofetada con guante fino a la Iglesia y a toda su parafernalia, para revelarnos la auténticas enseñanzas metafísicas del maestro Jesús que tan mal se han interpretado a lo largo de los siglos.

El libro se divide en cuatro partes con los sugerentes títulos de:

-Metafísica al alcance de todos
-Te regalo lo que se te antoje
-El maravilloso número 7
-Quién es y quién fue el Conde St. Germain


En realidad el libro es una compilación de varios libritos que elaboró para sus estudiantes del Movimiento de Metafísica Cristiana que ella misma fundó en 1946 en Venezuela. También hay transcritas algunas conferencias que dio a lo largo de su vida.

Digamos que este libro contiene "información confidencial", TOP SECRET, a la que sólo tendrán acceso aquellos que tengan ojos para ver y oídos para oír. Este libro no llamará a nadie que no esté preparado para entenderlo.


Precio: 12€ el grande y 10€ la edición de bolsillo.

8 Comments:

Curro said...

Estoy totalmente de acuerdo en que la memoria de nuestras vidas esta totalmente grabada en nosotros y que son lecciones que ya hemos aprendido.

Me ha pasado con el Zen, que todas sus enseñanzas entran en mi como por ósmosis, sin necesidad de digestión, pero también me pasa con Jodorowsky, o con Brian Weiss, de hecho me inspiran para poner en practica lo mismo que ellos hacen conmigo y con los demás.

No he leido nada de metafisica, ni tengo ni idea de que va, no puedo hablar de ello, pero este fragmento viendolo fuera de contexto parece dejar entrever que es la via superior y eso ya lo he leito antes en el libro del Tranta de Daniel Odier y me parece un error de principiante.

Verónica said...

No es eso, no es que sea la vía superior en oposición a otras que se consideren inferiores en sentido peyorativo; pero se dice así porque en metafísica todo se estructura en la vertical y por eso queda de forma escalonada, pero vamos, que si le das la vuelta y, como todo es relativo,... ya sabes. Como si lo pones en horizontal... quién es ahora el superior???

Jorge said...

Esto lo he sacado de un blog sabiduría.com a ver que os parece;

Cuando un monje un día le hizo a Buda algunas preguntas metafísicas como las siguientes: “¿Es el universo eterno o no eterno, es mi alma eterna o no eterna, donde estaba yo antes de nacer?”, etc, el Buda mantuvo el “Silencio Noble”. Él siempre sostuvo que ese tipo de preguntas no ayudan al proceso del monje. Sólo cuando el monje deje de lado las preguntas metafísicas y tenga calmada su mente, y luego de observar su propia codicia, odio y desilusión, va a comenzar a hacer progresos.

Cuando el monje insistió en que le responda sus preguntas metafísicas para su satisfacción y luego estar de acuerdo en seguir al Buda, el Buda comparó al monje con un hombre que fue herido con una flecha envenenada e insistió en tener algunas respuestas sobre la flecha antes de sacarla. Quería saber qué clase de plumas se habían utilizado, de que tipo de árbol era el eje, quien disparó la flecha, con qué estaba hecha la punta, etc, etc, y por supuesto antes de que las preguntas fueran respondidas el hombre habría muerto.

Del mismo modo, antes de que el monje pudiera tener respuestas a sus preguntas metafísicas, espirituales, sus tiempos de vida habrían terminado y estaría destinado a renacer, despertando su verdadero yo, ya que no hay fin a las preguntas metafísicas, excepto la iluminación y el despertar espiritual.

Verónica said...

Veo, Jorge, que sigues a Jesús en su manera de enseñar, es decir, con parábolas o historias de "Hubo una vez..." Me parece una de las mejores maneras de enseñar, y es la que más llega al discípulo porque no crea resistencia en él. Nos resistimos a las palabras directas que nos vienen de otras personas, a sus ideas y opiniones, eso es triste, y nos abrimos a escuchar historias del pasado que con su moraleja y sabiduría penetran hasta el fondo.

Pero, por suerte, o por desgracia, ya no estamos en los tiempos de Buda. Aunque parezca difícil de creer la humanidad en estos más de 2000 años ha evolucionado. Estamos mucho más abiertos y preparados para acceder a otros aspectos de la realidad. Si Jesús viniera al mundo hoy mismo, en qué le diferenciaríamos de un Eckhart Tolle, de un Alan Watts, de un Muktananda, de un Krishnamurti, de un Osho, de un Deshimaru, etc... Cada día la iluminación está más cerca de todos, porque nuestra evolución como raza nos lleva precisamente ahí.

Ya no estamos en tiempos de Jesús ni de Buda, han pasado muchos años. Para lo que no había respuesta hace 2000 años, hoy la hay. Sólo un iluminado puede entender la metafísica, es cierto, pero igual que hacemos zazen para estar aquí y ahora, y algún día ser como Buda, algunos estudian metafísica, que es lo que Jesús enseñó, ni más ni menos, para un día ser como Jesús.

Jorge said...

Realmente no creo que hayamos evolucionado tanto, creo que seguimos cayendo en los mismos errores del ser humano, y hablo en general del ser humano, tengo ganas de leer el libro de Méndez parece muy interesante, he mirado un poco por internet para saber un poco más, y me he dado cuenta de que sigo siendo muy ingenuo, esta mujer estaba ligada a la escuela de Metafisica de Emment Fox y sus textos estaban basados en un porcentaje sobre este hombre, cosa normalpor otro lado, de todas formas yo pensaba que ella había sacadao este libro de su experiencia directamente del nuevo textamento.

Por otro lado no creo que Buda enseñara su practica para que fueran como él, a lo mejor si y estoy equivocado, pero realmente la practica es de uno y uno puede llegar a romper el Buda cosa que en el Cristianismo no sucede. :-)

alejandrO.g said...

Estoy deacuerdo con todos vosotros.¿Es posible lo que digo?

Curro said...

Claro que es posible, sino no seria el ser humano tan maravilloso como es.
Quizás seria más correcto preguntarse donde está el limite de comprensión del ser humano.
De hecho hace tanto tiempo que escribí ese comentario que no se siquiera si estoy de acuerdo con lo que escribí.
La verdad es que no me importa.

Miguel said...

Creo que la misma existencia de la palabra limite es la unica razon de que la apliquemos a nuestros infinitos (en todo lo somos). No hay limite para la comprension humana, no carguemos con esa falacia.
Estoy totalmente de acuerdo contigo (5 años mas tarde), osea que ya no se si lo estarias tu ahora conmigo.
En mi caso, me he dado cuenta de que "cuanto mas aprendo, los maestros tan sabios que me enseñaron, van dejando de serlo", aunque nos resistamos (en un principio), a la idea que nos comunique otro humano sobre pensamientos distintos al nuestro, como ego; creo que a la vez intentamos "divinizar" el origen de nuestros pensamientos, o ideas que nos han llevado a tal pensamiento, con el paso del tiempo los falsos conceptos relucen por su arrogancia pasada.